Marcelo Romero: “En política nadie dice lo que quiere ser y hay que pedir permiso para todo”

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El ex Subsecretario de Investigación Criminal explicó los motivos de su salida del gobierno, cuestionó las restricciones que atravesó como funcionario y dejó fuertes definiciones sobre política, seguridad y el rol de las fuerzas policiales

Romero contó en el programa Desde el Tablero, conducido por Ana María Messineo, que decidió alejarse de la función pública cuando entendió que las limitaciones para expresarse públicamente eran parte de una lógica política con la que no estaba dispuesto a convivir.

También cuestionó el abordaje de la seguridad y reclamó una estrategia estatal más coordinada. El exfiscal había hablado de la libertad como un elemento central de su decisión de renunciar y, al profundizar sobre ese punto, relató cómo era su relación con las autorizaciones durante su paso por la función pública.

“Hay que pedir permiso para todo”, afirmó. Romero contó que incluso para participar del stream en el que realizó estas declaraciones necesitaba autorización: “Por venir acá tenía que pedir permiso y no te lo daban, decían que no y te mentían”.

La situación, según explicó, terminó siendo mucho más que una incomodidad. Cuando alguien le respondió que ese tipo de restricciones eran simplemente parte de la política, Romero tomó una decisión.

“Alguien me dijo: ‘Bueno, pero la política es así’. Y esa fue la frase que me hizo tomar la decisión. Dijo: ‘Perfecto, la política es así, conmigo no cuenten’. Y me fui”. A partir de esa experiencia dejó otra definición que atraviesa su mirada sobre la actividad política: “En política nadie dice lo que quiere ser”.

Para Romero, además, se trata de un ámbito donde las posiciones pueden modificarse rápidamente y donde las relaciones internas están atravesadas por la competencia. Del funcionamiento de la política pasó a otro de los temas que conoce por su trayectoria: la seguridad.

Romero ingresó al Poder Judicial en 1986 y, desde entonces, sostiene que observó un crecimiento constante del delito, pero también una transformación en la violencia con la que se cometen determinados hechos. Romero también apuntó contra el modo en que se aborda la seguridad desde el Gobierno bonaerense. Su planteo es que las políticas sociales son necesarias, pero no reemplazan las respuestas concretas que requiere el delito en el corto plazo.

En ese punto aparece otro de los problemas que marcó durante la entrevista: la falta de coordinación entre Nación, Provincia y municipios. Según Romero, las distintas jurisdicciones terminan fragmentando la respuesta estatal frente a organizaciones criminales que, por el contrario, operan de manera coordinada y con estructuras complejas.

Para Romero, además, la seguridad debe comenzar antes de que ocurra el delito. Inteligencia criminal, análisis de información, patrullaje predictivo y control de imágenes forman parte de las herramientas que considera necesarias para una política de prevención.

Entre la experiencia de un funcionario que decidió correrse de la política por las restricciones que, según relató, encontró dentro del Gobierno y el diagnóstico de un exfiscal sobre el delito, Romero dejó planteada una misma preocupación: la necesidad de contar con mayor capacidad de decisión, coordinación y herramientas concretas para enfrentar los problemas del Estado.

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