Gustavo Navarro: “La cultura de las comunidades no se puede romper, hay que respetarla”
El presidente de COOPERBA y Embajador Universal por la Paz habló en Tanto para hablar sobre economía solidaria, el rol de la juventud y la necesidad de reconstruir el desarrollo desde las bases territoriales

El cooperativismo como motor de transformación social fue el eje central de la entrevista con Gustavo Navarro, presidente de COOPERBA y referente de la economía solidaria en Argentina, quien además fue distinguido como Embajador por la Paz por la Federación Universal por la Paz (UPF), una organización internacional que promueve valores de desarrollo humano y cooperación.
Durante su paso por el programa Tanto para hablar, Navarro planteó una mirada concreta sobre el presente del país: la necesidad de reconstruir la economía desde lo local, con protagonismo de las comunidades y una fuerte impronta solidaria. En ese sentido, explicó que su trabajo se basa en impulsar cooperativas en distintas regiones, acompañándolas con mentorías hasta que logren sostenerse de manera autónoma.
“El objetivo es accionar la economía solidaria en cada territorio”, señaló, al tiempo que remarcó la importancia de estar cerca de la gente para comprender las realidades regionales. No se trata, según explicó, de modelos teóricos sino de soluciones construidas en territorio, con conocimiento directo de las necesidades productivas.
Navarro cuenta con una extensa trayectoria en el ámbito cooperativo y social, siendo además impulsor de proyectos de desarrollo regional y capacitador de emprendedores, con foco en economías locales y generación de empleo.
Uno de los conceptos más fuertes que dejó la entrevista fue su defensa de las identidades culturales. Para él, cualquier intento de desarrollo debe respetar las dinámicas propias de cada comunidad. “La cultura de las comunidades no se puede romper”, afirmó, planteando una visión que prioriza la integración antes que la imposición de modelos externos.
También hizo hincapié en el valor de la resiliencia como herramienta de transformación social. Desde su experiencia, sostuvo que las situaciones difíciles pueden convertirse en oportunidades cuando se las atraviesa con una mirada solidaria y colectiva.
En relación a la juventud, Navarro buscó romper con ciertos prejuicios instalados. Si bien reconoció que existe una tendencia hacia lo inmediato, destacó que una parte significativa de los jóvenes está comprometida con causas solidarias. “La juventud no está perdida”, aseguró, reivindicando el rol de las nuevas generaciones en la construcción de una sociedad más equitativa.
Su trabajo, que incluye acciones concretas como la creación de cooperativas en distintas provincias y proyectos vinculados a educación, salud y desarrollo productivo, que se inscribe en una visión más amplia: la de generar oportunidades reales a partir del trabajo colectivo y el compromiso social.
Con un mensaje directo, Navarro dejó una definición que atraviesa toda su tarea: el desarrollo no se impone, se construye con la gente.
